La Paz, Bolivia, cumple cuatro semanas de bloqueos que generan escasez de alimentos, combustibles y medicamentos. El gobierno confirmó la muerte de un manifestante de 24 años por un disparo durante un operativo policial y militar.
La ciudad de La Paz, en Bolivia, cumple cuatro semanas sitiada por barricadas que generaron una severa escasez de alimentos, combustibles y medicamentos. En este contexto, el gobierno boliviano confirmó este martes la muerte de un manifestante de 24 años tras recibir un disparo durante un operativo policial y militar.
La víctima falleció durante una intervención destinada a liberar los bloqueos que asfixian la capital boliviana, dijo el gobierno. Según informes médicos locales, el deceso se produjo por una herida de bala, lo que motivó el inicio de una investigación oficial por parte del Ejecutivo.
Pese a este incidente, el Gobierno reiteró que los agentes del orden no tienen autorización para utilizar armas de fuego ni balas de goma en las manifestaciones. La tensión se radicalizó tras enfrentamientos donde se registraron lanzamientos de dinamita, piedras y el uso de gases lacrimógenos.
«Como Gobierno nacional expresamos nuestras condolencias a la familia y a la comunidad; entendemos su dolor», expresó el vocero presidencial, José Luis Gálvez.
De acuerdo con el acta de defunción, el manifestante falleció por «proyectil de arma de fuego».
De todas formas, Gálvez aclaró que los agentes antidisturbios tienen la instrucción de no usar armas de fuego ni balines de goma.
«Esto ha tenido un causante en específico y, no importa quién haya sido, nadie está por encima de la ley», aseguró el portavoz presidencial.
Las protestas, que comenzaron hace un mes por reclamos sindicales, exigen ahora la renuncia inmediata del presidente Rodrigo Paz. Los manifestantes, provenientes de sectores mineros, campesinos y obreros, mantienen el asedio pese a los intentos de mediación.
El gesto económico del Presidente
En un intento por aplacar el descontento social, el presidente Rodrigo Paz anunció la decisión de reducir su salario en un 50 por ciento. Actualmente, su sueldo ronda los 24 mil bolivianos (unos 3.500 dólares), cifra que representa ocho veces el ingreso promedio en el país.
Paz, un economista que asumió hace seis meses, enfrenta una crisis marcada por una inflación interanual del 14 por ciento. Los gremios exigen, además de aumentos salariales, un suministro estable de combustible y una gestión económica más sólida ante la falta de divisas.
Sin embargo, las medidas previas, como la destitución del ministro de Trabajo y promesas de mayor participación indígena, no lograron frenar las marchas. Los manifestantes aseguran que mantendrán las medidas de fuerza de manera indefinida.
