La portavoz Karoline Leavitt señaló que el ataque, el tercero contra el presidente en dos años, es consecuencia de un «culto al odio» de la izquierda.
La Casa Blanca responsabilizó al Partido Demócrata de promover mensajes de odio contra el presidente Donald Trump, luego de un tiroteo ocurrido durante una cena con periodistas. La portavoz Karoline Leavitt advirtió que este tipo de discursos podría derivar en más atentados.
«Es el tercer atentado contra Trump en dos años. Ningún otro presidente en la historia tuvo que enfrentar tantas balas y violencia como él», declaró Leavitt en conferencia de prensa. Y agregó: «No podemos vivir en un país donde tenemos miedo constantemente de que nos maten por pensar distinto. Todos podemos tener diferencias, pero se deben resolver mediante el diálogo y no con balas».
Leavitt sostuvo que «el culto al odio de la izquierda y de los demócratas en contra del presidente, de su familia y de quienes lo apoyan llevó a personas desequilibradas a cometer actos de violencia. Esto tiene que parar». Asimismo, invitó a reflexionar sobre los mensajes violentos en redes sociales: «Cuando leemos el manifiesto de Allen, nos tenemos que preguntar cuánto de eso leemos a diario en las redes sociales. La respuesta, si uno quiere ser sincero, es que no hay diferencia, es constante».
La portavoz destacó la labor de los Servicios Secretos durante el ataque. «El Presidente quiere agradecer profundamente su labor. Actuaron con profesionalismo y valentía, incluso el agente que recibió un disparo en su chaleco antibalas. Todos los que estuvieron el sábado deben ser considerados héroes», afirmó. Relató que un agente saltó al escenario sin saber de dónde provenían los disparos para proteger al mandatario.
Leavitt también aprovechó la ocasión para instar al Congreso a aprobar la financiación para el Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al Servicio Secreto. «Se trata de una emergencia nacional, y todos los miembros del Congreso deben anteponer el país al partido y conseguir financiación», señaló, subrayando la importancia de cara a las próximas elecciones presidenciales y la organización del Mundial de Fútbol en Estados Unidos.
Finalmente, confirmó que se están revisando los protocolos de seguridad para eventos fuera de la Casa Blanca. «No descartamos cambios en el protocolo. Consideramos una gran responsabilidad garantizar la máxima seguridad del presidente, del vicepresidente y de todo el gabinete. Por eso, siempre buscamos maneras de mejorar la seguridad», concluyó.
