La pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre laboral impulsan a una parte significativa de los trabajadores riojanos a buscar una segunda fuente de ingresos. Un informe privado revela que el fenómeno afecta especialmente a jóvenes, independientes y jubilados.
La crisis económica que atraviesa el país está modificando el comportamiento laboral de los argentinos, y La Rioja no es la excepción. Según un relevamiento privado de la consultora Delfos, cuatro de cada 10 trabajadores se encuentran actualmente en búsqueda activa de un empleo extra, ya sea para complementar sus ingresos o para reemplazar su ocupación actual.
La caída sostenida del poder adquisitivo aparece como uno de los principales motores de esta tendencia. Para una porción creciente de la población, el salario ya no alcanza para cubrir los gastos básicos, lo que obliga a buscar alternativas. Lejos de tratarse solo de personas desocupadas, la mayoría de quienes buscan otro empleo ya tiene uno y necesita sumar una segunda actividad para hacer frente al aumento constante del costo de vida.
El informe revela que el 77% de quienes intentan cambiar o sumar trabajo son jóvenes y adultos jóvenes, el segmento más golpeado por la combinación de salarios rezagados, precarización y menor estabilidad laboral. En un contexto donde planificar a mediano plazo resulta cada vez más complejo, este grupo lidera la búsqueda de nuevas oportunidades.
Los trabajadores independientes encabezan la lista de quienes intentan conseguir otra ocupación, seguidos por los empleados del sector privado, que también sienten el impacto de la pérdida salarial. Uno de los datos más llamativos es que el 14% de quienes buscan un ingreso adicional son jubilados, lo que refleja que la crisis también afecta a personas retiradas que necesitan volver al mercado laboral para cubrir gastos cotidianos.
La búsqueda de nuevos ingresos expone una transformación más profunda del mercado laboral argentino: tener un solo empleo dejó de ser sinónimo de estabilidad para muchos hogares riojanos.
