El pacto, que elimina aranceles para más del 90% del comercio, se aplica de forma provisional mientras la justicia europea evalúa su legalidad.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur entra en vigor de manera provisional este viernes, a pesar de que aún está pendiente un fallo judicial en Europa sobre su legalidad. El tratado, cerrado en enero tras más de 25 años de negociaciones, crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y elimina los aranceles de más del 90% del comercio entre ambas partes.
El pacto ha sido divisivo en Europa, con Francia encabezando la oposición por el temor de que algunos agricultores resulten perjudicados. Sin embargo, con el respaldo de la mayoría de los países de la UE, incluidos España y Alemania, Bruselas sigue adelante en su objetivo de diversificar el comercio frente a los desafíos de Estados Unidos y China.
Según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, las ventajas ya son perceptibles: «Los aranceles comienzan a bajar. Las empresas acceden a nuevos mercados. Los inversores se benefician de la previsibilidad que necesitan». A partir de este viernes, los aranceles sobre coches, productos farmacéuticos o vino que la UE exporta a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay serán eliminados o reducidos considerablemente.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, calificó el día como «histórico», mientras que la eurodiputada francesa Manon Aubry lo consideró «sombrío» y alertó sobre una posible competencia desleal para los agricultores europeos debido a la entrada de productos agrícolas sudamericanos.
Para marcar la fecha, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, mantendrán conversaciones con los líderes del Mercosur. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó que «en un momento de proteccionismo, reforzamos el multilateralismo».
En conjunto, la UE y el Mercosur representan el 30% del PIB mundial y más de 700 millones de consumidores. El acuerdo favorece las exportaciones europeas de automóviles, vino y queso, y facilita la entrada en Europa de carne de vacuno, aves, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanos.
La aplicación provisional se produce después de que el Parlamento Europeo remitiera el tratado al máximo tribunal de la UE en enero para que se pronuncie sobre su legalidad. Francia intentó sin éxito bloquear el acuerdo por la preocupación de sus agricultores.
