El empate sin goles en el último clásico entre San Lorenzo y Huracán volvió a dejar en claro un patrón que ya no puede pasarse por alto: la igualdad se convirtió en el resultado más repetido entre ambos equipos durante los últimos años. Desde la Superliga 2017/18, de los 15 partidos disputados entre el Ciclón y el Globo, 11 terminaron en empate, mientras que los cuatro restantes se repartieron con tres victorias para Huracán y apenas una para San Lorenzo.
Los clásicos, partidos peleados. Foto Juano Tesone
Lejos de los clásicos de antaño, donde abundaban las emociones y la balanza solía inclinarse con frecuencia hacia uno u otro lado, el presente muestra un duelo mucho más cerrado, marcado por la paridad, el nerviosismo y la dificultad para imponerse. El repaso de los enfrentamientos recientes explica la magnitud de la tendencia. Desde aquel 1-1 del 11 de marzo de 2018 en el Tomás Ducó, el empate se volvió casi una norma: 0-0, 1-1 y, en algunos casos, partidos con más roces y polémicas que llegadas de gol. Solo hubo excepciones puntuales: Huracán ganó en tres ocasiones (2-0 en 2019, 2-1 en 2021 y 2-0 en el Apertura 2025), mientras que San Lorenzo se impuso únicamente una vez, en octubre de 2022, con un ajustado 1-0 en el Nuevo Gasómetro. El resto, pura igualdad.
Foto Juano Tesone
En definitiva, la seguidilla de empates no solo refleja la paridad futbolística entre San Lorenzo y Huracán, sino también el peso emocional que carga cada clásico: ninguno quiere perder más de lo que busca ganar. Y en ese equilibrio de tensiones, los partidos se apagan en tablas que alimentan la estadística, pero dejan pendiente la necesidad de un golpe de efecto que devuelva al clásico su esencia: la de ser un duelo capaz de inclinar la historia de un lado u otro.