viernes, 24 mayo, 2024
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Escándalo en Zárate: detienen a cinco gendarmes acusados de robar 16 kilos de cocaína que debían destruir

Trecientos veinte mil dólares. Eso es lo que puede valer en el mercado los 16 kilos de cocaína que desaparecieron del depósito del Escuadrón 63 de Gendarmería, ubicado en Zárate- Campana. La droga esperaba para ser destruida por orden judicial. Pero antes que el fuego llegó alguien más.

El faltante fue descubierto el pasado sábado durante un allanamiento ordenado por el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, que detuvo a cinco gendarmes como principales sospechosos. Entre ellos están el jefe del depósito judicial del Escuadrón 63 Zárate-Brazo Largo, peritos y autoridades del grupo de criminalística y estudios forenses.

Ellos tenían responsabilidad funcional sobre el cargamento de 26,730 kilogramos (de los que quedaron apenas 10,640). Pero hay indicios de que su participación fue más activa. Puntualmente se sospecha que estaban armando una maniobra para que el faltante nunca fuera descubierto.

«La droga fue secuestrada originalmente en envíos de encomiendas en el mes junio. Ya había orden de quemarla, pero es una cosa bastante común que esto no se haga de inmediato. Primero se toman muestras para conservar en el expediente y luego se junta con otros secuestros y se hace una sola quema para todos. Es para abaratar costos de logística», explicaron a Clarín fuentes judiciales.

En esa ventana de espera se concretó el robo. Un robo sencillo y casi perfecto ya que en el deposito no hay cámaras de seguridad. Sin embargo algo falló en el plan.

El operativo antidroga en Zárate.El operativo antidroga en Zárate.El allanamiento liderado por González Charvay y ejecutado por Drogas Peligrosas de la Policía Federal no se hizo de casualidad: ese mismo día sábado habían declarado ante autoridades del Ministerio de Seguridad de la Nación dos testigos que pasaron el dato de lo que había ocurrido con la droga.

«Fíjense que en de los panes secuestrados en junio, si quedan 10 es mucho«, sostuvieron al declarar en un programa anti corrupción del Ministerio paso a previo a presentarse en el juzgado federal de Campana y confirmar todos los detalles de su denuncia original.

Los denunciantes -gendarmes que ahora tienen protección de Prefectura, al igual que sus familias- fueron muy precisos y por eso el allanamiento se resolvió en cuestión de horas. Charvay pudo corroborar todo lo que habían dicho.

Al parecer el robo fue hace un mes y medio lo que hace bastante cuesta arriba hacer una trazabilidad para determinar cuál fue el destino de la droga.

Delfín Castedo, el narco detenido en 2016. Delfín Castedo, el narco detenido en 2016. Por la cantidad de cocaína se cree que tiene que ser algún comprador importante, capaz de poner semejante cantidad de droga a circular rápidamente. En cuanto al origen -mas allá de que venia de la provincia de Salta- los investigadores apuntan al narco Delfín Reynaldo Castedo (56).

Castedo está detenido desde julio de 2016 pero aún preso -y con una condena a 16 años de prisión por asociación ilícita y lavado de activos- se sabe que sigue manejando sus negocios. Históricamente su «mercancía» lleva un Delfín sobre relieve, como marca distintiva. Y esa es la marca que tenía el cargamento que ahora fue saqueado en pleno depósito de Gendarmería.

El origen de la cocaína

La historia de los 26,730 kilos de cocaína comenzó en junio pasado. El día 23 la Sección Seguridad Vial de Lima de la Gendarmería informó que, al revisar un camión que transportaba encomiendas por la Ruta Nacional 9, un perro adiestrado marcó una serie de paquetes. En total fueron cinco los bultos que marco el perro «Zorro» y que provenían de la ciudad de Orán. Viajaban de Norte a Sur con destino final a la ciudad de La Plata.

Se notificó al juez González Charvay y se certificó que en las cinco encomiendas había 25 ladrillos de cocaína. Pero se dejó seguir el envío para hacer una entrega controlada y llegar a quienes la iban a buscar. La cocaína fue reemplazada por harina.

Los paquetes llegaron a La Plata como marcaba el envío postal y se presentaron a retirarlo dos ciudadanos bolivianos que fueron detenidos allí mismo. Charvay los procesó, con prisión preventiva, por tráfico de estupefacientes en julio pasado, resolución que fue confirmada por Cámara.

Como la droga venía de Salta, el expediente fue girado a la Justicia Federal de esa provincia para que siguiera la investigación. Charvay ordenó quemar la droga y su intervención en el caso debía terminar allí.

Ahora el juez federal de Campana tiene una misión difícil, de resultado incierto. Esta incluye encontrar todos los responsables del robo de 16 kilos de cocaína, tratar de determinar dónde fue a parar la droga y lo que es más grave: establecer si pudo haber otros faltantes de los que aún nadie habló.

D.D.

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