El gremio alerta sobre el abandono de las rutas, con un 75% en mal estado, y cuestiona el destino de fondos públicos destinados a seguridad vial.
La dirigente gremial McNamara comparó la cantidad de víctimas fatales en siniestros viales con las bajas de la Guerra de Malvinas, señalando que las cifras actuales ya superan ese trágico número. La denuncia pone el foco en la falta de mantenimiento y la ausencia de una visión estratégica en obras públicas, lo que ha convertido a las carreteras del país en escenarios de peligro constante.
Uno de los puntos centrales del reclamo es el destino de los fondos de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, que se autofinancia con el 1% de todos los seguros. Los gremios advierten que ese dinero no se invierte en prevención ni mejoras, sino que podría estar desviándose para engrosar el superávit fiscal.
En la actualidad, el 75% de las rutas nacionales se encuentra en mal estado, y un 35% adicional tiene calificación de regular a malo. En La Rioja, la Ruta 38 es un ejemplo de obras paralizadas por licitaciones frenadas y créditos cortados, lo que afecta directamente a los usuarios.
Los trabajadores de Vialidad Nacional también denuncian un achicamiento de las áreas operativas y condiciones salariales insuficientes. La alianza entre organismos y grupos autoconvocados busca forzar un cambio en las políticas públicas antes de que la situación se vuelva irreversible.
