El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó de la conmemoración central en Tierra del Fuego, donde realizó un balance de la tradición y abordó temas de política económica y exterior.
La Vigilia por Malvinas es un evento conmemorativo que se originó la noche del 1° de abril de 1995, cuando un grupo de excombatientes se reunió frente a la costa de Río Grande, en Tierra del Fuego. Desde entonces, la tradición se ha mantenido y expandido a múltiples ciudades del país. La vigilia central de este año se desarrolló en Río Grande, con una conmemoración paralela en Ushuaia, contando con la presencia de representantes de distintos espacios políticos.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, fue recibido en el acto por el mandatario fueguino, Gustavo Melella; el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela; y el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez. Este jueves, Kicillof asistirá al acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
«El 2 de abril es una fecha para recordar, para hablar de soberanía. La industria radicada en Tierra del Fuego también es un tema de soberanía. Era una política soberana la de poblar la zona más austral de Argentina», afirmó el gobernador. Además, agregó: «Como representante de una provincia que reivindica el federalismo y la soberanía, es un orgullo participar de la vigilia por los 44 años de la Guerra de Malvinas junto a ex combatientes, gobernadores y compatriotas en un lugar tan emblemático como Río Grande».
Durante su intervención, Kicillof realizó críticas a la política económica nacional, afirmando que la industria en Tierra del Fuego «está destruida» y vinculando esta situación con despidos laborales. También se refirió a la política exterior del Gobierno nacional, cuestionando la participación de Argentina en ciertos conflictos internacionales.
