Para 12 equipos argentinos comenzó la maratón de partidos. Porque con la llegada de abril se iniciaron la Libertadores y la Sudamericana, el sueño de gloria y también el anhelo de una gran copa para generar dividendos en dólares a las tesorerías. Pero al mismo tiempo, el Apertura está en la recta final y nadie quiere que le cuelguen el cartelito de fracaso por no estar entre los ocho primeros de cada zona en un torneo de 30.
Está claro que peor es no disputar nada internacional y que la semana se haga eterna mientras el resto viaja por el continente, pero los cuerpos técnicos ya tienen que comenzar a gestionar esfuerzos y manejar cargas, no solo físicas sino también emocionales. Porque la mayoría deberá jugar ocho encuentros en menos de un mes, y ahí se definirá si pasás de ronda en la Copa y también si estás en los playoffs del Apertura.
Y dentro del grupo de los 12, hay de todo. Están los que tienen un gran colchón de puntos en el fútbol doméstico y un poco de aire (Independiente, River y Huracán); después, los que están adentro en estos momentos pero que no pueden dejar pasar tantas oportunidades (Estudiantes, Central Córdoba y Defensa, en la Zona A, y Lanús en la Zona B); los que están en plena pelea para llegar al objetivo y, por plantel, no deberían caerse del mapa local (Racing); y por último, los que aún tienen chances pero corren desde atrás, ya que vienen con campañas malas (Vélez, Talleres, Godoy Cruz y Unión), a tal punto que los tres primeros cambiaron a su entrenador en el arranque del 2025 y el Kily estuvo en la cuerda floja hasta el triunfo agónico con Cruzeiro.
Los 330.000 dólares por partido ganado en la Libertadores o los 115.000 verdes en la Sudamericana son una tentación, pero el fútbol local obliga y, además de darte gloria, te mete en las copas del 2026.