Especialistas del INTA y del INA registraron una disminución en los niveles de agua subterránea en el Valle Antinaco-Los Colorados (La Rioja) y en otras regiones del país, con consecuencias para la producción y la calidad del recurso.
El licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental Esteban Miguel, del INTA Chilecito, y la bióloga Romina Battistella, del Instituto Nacional del Agua (INA), presentaron datos sobre el estado de los acuíferos en distintas provincias argentinas. Miguel comenzó a trabajar en el Valle Antinaco-Los Colorados en 2014, y desde entonces monitorea los pozos de la región. Battistella, responsable del área de Hidroquímica del INA, colabora desde 2015 en estudios de agua subterránea.
Según Miguel, tras diez años de recolección de datos se observa “un descenso de los niveles de agua subterránea, es decir el agua se encuentra cada vez más profunda”. Esto implica “una pérdida de reserva de agua subterránea”. A nivel productivo, señaló que “al tener los niveles cada vez más profundos, la bomba para sacar igual caudal necesita estar más horas encendida o, en algunos casos, se debe cambiar la potencia de la bomba”.
Battistella indicó que en San Juan “el 90% de las actividades productivas dependen del acuífero Tulúm”. Explicó que la falta de agua superficial lleva a presionar el acuífero mediante perforaciones, y que el descenso de niveles afecta “fundamentalmente a los pequeños productores o los que tienen pozos más someros”.
Miguel agregó que desde 2023 muchas fincas adoptan sistemas híbridos de energía solar y de red. Advirtió que, sin un criterio agronómico de riego, “puede llevar a que se utilice más agua de la que efectivamente se necesita para regar y esto afecte más al acuífero”.
En San Juan, Battistella mencionó que la crisis hídrica impacta en la calidad del agua: “genera una degradación en la química”. El último informe del CIGIAA refleja mínimos históricos de nivel, salinización y subsidencia. Sobre la salinización, afirmó que “un acuífero que está salinizado no se puede recuperar” y que “en provincias del árido argentino se debería poder preservar celosamente estos recursos”.
En Chilecito, desde 2014 se construyó una red de monitoreo público-privada con más de 11 empresas. Miguel sostuvo que “cuando cada pozo individual lo analizamos en conjunto con el resto de los pozos, podemos conocer la dinámica del agua subterránea del sistema acuífero”.
Los investigadores pusieron la información a disposición de gobiernos y sectores privados. Battistella afirmó: “Siempre se presentan los resultados para que los gobiernos tomen determinaciones”. Agregó que los informes del CIGIAA explican “la urgente necesidad de hacer un uso eficiente del agua de riego superficial y que es fundamental permitir la recarga del acuífero”.
El trabajo en Chilecito generó interés en Salta, donde desde 2023 se monitorean pozos en la zona de Tolombón, Cafayate y San Carlos. Miguel informó que “en algunas áreas se están produciendo descensos de niveles a partir del bombeo intensivo, con tasas de descenso que rondan los 30 cm al año”. Además, indicó que, por invitación del gobierno de Jujuy y el INTA de Abra Pampa, evalúan extender el monitoreo a la Quebrada de Humahuaca.
