Un informe de la Fundación ProTejer indicó que la industria textil registró una caída de la producción del 23,3% interanual en marzo y más de 22.000 empleos perdidos desde fines de 2023. La Rioja figura entre las provincias más afectadas.
La industria textil argentina continúa mostrando señales de deterioro. Un informe elaborado por la Fundación ProTejer reveló que la actividad del sector registró una caída interanual del 23,3% durante marzo y acumula una retracción superior al 31% respecto de los niveles de producción registrados en 2023.
El impacto de esta situación ya se refleja en el empleo. Según el relevamiento, la cadena textil e indumentaria perdió 22.315 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, convirtiéndose en uno de los sectores manufactureros más golpeados durante ese período.
La contracción de la demanda interna aparece como uno de los principales factores que explican el escenario actual. La caída del consumo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el incremento de los costos de producción y la mayor competencia de productos importados afectan directamente a fabricantes de hilados, tejidos, confección, calzado y marroquinería.
A esto se suma un elevado nivel de capacidad ociosa. De acuerdo con el informe, cerca del 60% de la capacidad instalada del sector permanece sin utilizar, mientras que algunas ramas de actividad registran los niveles de uso de maquinaria más bajos de los últimos años.
La crisis también provocó el cierre de empresas. Desde fines de 2023 dejaron de operar más de 800 establecimientos vinculados a la actividad textil y de indumentaria, especialmente pequeñas y medianas empresas que dependen del mercado interno para sostener su producción.
En este contexto, La Rioja aparece como una de las provincias más afectadas debido al peso que tiene la industria textil en su estructura productiva. De acuerdo con estimaciones del sector, desde 2023 se perdieron alrededor de 700 puestos de trabajo en la provincia.
