El presidente llegó a la Cámara de Diputados junto a su gabinete para acompañar al jefe de Gabinete en la presentación de su informe de gestión. Ante preguntas sobre la continuidad de Adorni, respondió con una frase que reavivó el conflicto con los medios.
Al ingresar al Palacio Legislativo junto a integrantes de su gabinete, el presidente Javier Milei fue consultado por periodistas sobre la continuidad de Guillermo Adorni en el cargo, en medio de denuncias públicas. Frente a esa pregunta, respondió con una frase directa: “Los corruptos son ustedes”.
La presencia del Presidente en la Cámara de Diputados no pasó inadvertida. Fue la primera vez que un mandatario acompañó personalmente a un jefe de Gabinete durante la exposición de su informe de gestión ante el Congreso. Milei llegó acompañado por funcionarios de primera línea del Gobierno y por su hermana, Karina Milei, en una señal de respaldo político hacia Adorni en un momento delicado para el oficialismo.
Antes del inicio de la sesión, varios funcionarios del Ejecutivo se reunieron en el despacho del presidente de la Cámara baja, Martín Menem. Desde allí se difundieron imágenes del gabinete posando con gestos de aprobación en una escena que el oficialismo buscó mostrar como una señal de cohesión interna en medio de la tensión política.
En los palcos estuvieron presentes ministros y referentes del Gobierno, entre ellos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Sandra Pettovello, Patricia Bullrich y Santiago Caputo.
La tensión entre el Ejecutivo y los medios se convirtió en uno de los ejes más visibles de la administración libertaria desde la llegada de Milei al poder, con cruces frecuentes contra periodistas, editoriales críticas y medios de comunicación. Mientras tanto, Adorni presentó su informe de gestión en la Cámara baja bajo un escenario atravesado por cuestionamientos políticos y causas judiciales que lo mantienen en el centro del debate público.
El oficialismo buscó transformar una instancia institucional en una demostración de respaldo interno, mientras la oposición siguió de cerca cada gesto del Presidente y de su entorno más cercano. La jornada dejó una nueva postal de la estrategia política del Gobierno: cerrar filas en público y sostener la confrontación como parte central de su discurso.
