La petrolera estatal aplicó un ajuste de precios luego de un mes de congelamiento, dejando los combustibles un 21% más caros que antes de la escalada bélica en Medio Oriente.
El pasado 2 de abril, YPF anunció un «buffer de precios» por hasta 45 días para estabilizar el valor de sus combustibles en los surtidores, en medio de las variaciones del precio internacional del barril de petróleo crudo (Brent) provocadas por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, guerra declarada el 28 de febrero. Finalmente, la medida duró 30 días y concluyó en la medianoche de este martes en las estaciones de servicio de San Nicolás, donde las pizarras mostraron ligeras variaciones, algunas a la baja. Sin embargo, los nuevos precios se asientan sobre valores que están, en promedio, un 21% por encima de los niveles previos al conflicto.
En el comunicado del 2 de abril, YPF explicó: «Hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor». La empresa añadió que durante ese período no trasladaría a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, aunque quedarían liberadas el resto de las variables que componen el precio. «Desde el comienzo de esta guerra en Medio Oriente, no buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía», señaló la petrolera, que también destacó su «compromiso honesto y moral» con los consumidores y su operación en «una economía de libre mercado».
