Especialistas en informática forense analizan cómo las comunidades digitales y los rastros en internet pueden ser determinantes para comprender hechos delictivos.
La investigación judicial del caso de San Cristóbal incorporó una dimensión digital profunda, al analizar la posible vinculación del atacante con comunidades en línea que consumen contenido sobre crímenes reales, conocidas como True Crime Community. «Estas redes, muchas veces alojadas en plataformas como Discord, funcionan como espacios donde circulan relatos, símbolos y conversaciones. Allí se puede compartir contenido con videos e imágenes de crímenes reales», señaló la ingeniera informática forense y perito judicial Magalí Dos Santos, CEO de EDS Informática.
Desde la perspectiva de la informática forense y la ciberseguridad, este caso expone que hoy los hechos pueden tener su origen en el mundo digital. Especialistas trabajan sobre rastros como conversaciones, búsquedas, conexiones y actividad en plataformas. Por ejemplo, un usuario en un grupo cerrado que comparte contenido violento, mensajes previos que anticipan una acción o interacciones digitales que permiten reconstruir una conducta.
«Ese ‘rastro invisible’ es el que permite entender no solo qué pasó, sino cómo y por qué pasó», explicó Dos Santos. Las autoridades ya confirmaron que el caso presenta vínculos con subculturas digitales violentas de alcance internacional, lo que lo convierte en un hecho inédito en el país. «Si se peritara la PC del agresor identificado, seguramente se encuentren rastros concretos de esto», agregó la especialista.
El desafío no es solo judicial o tecnológico, sino también social. Entender lo que sucede en entornos digitales no es ajeno a la realidad, sino parte de ella. Un conflicto, una amenaza o incluso una tragedia puede comenzar en un chat, un foro o una comunidad en línea. «Este caso instala un tema urgente y transversal que es la necesidad de comprender la evidencia digital antes de que se convierta en evidencia judicial. En un mundo hiperconectado, lo importante ya no es solo lo que vemos, sino lo que queda registrado. Y entender esos registros puede marcar la diferencia», concluyó Dos Santos.
