El Poder Judicial y la Dirección de Niñez articulan protocolos y criterios para garantizar el cuidado de niños y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad, priorizando los vínculos afectivos.
Un ejemplo de la operatividad del sistema es la resolución sobre la situación de los hijos de Jessica Mercado. Tras analizar el caso, la Justicia dictaminó otorgar la tutela definitiva a la abuela materna. La decisión surgió de un pedido formal de la Dirección de Niñez y contó con el aval de la Defensoría de Niños, que no planteó objeciones. Al no existir otros familiares en condiciones y ante la voluntad expresa de la señora de asumir la crianza, se determinó que la abuela es el familiar idóneo. «Los niños quedan protegidos bajo el cuidado de su abuela hasta alcanzar la mayoría de edad», destaca la resolución.
Desde 2018, se han registrado en la capital riojana cuatro casos similares de menores que quedaron huérfanos, ya sea por femicidio o porque el padre perdió la responsabilidad parental tras ser imputado o condenado. La jueza Valdez enfatizó que el criterio rector es la referencia afectiva de los niños; es decir, dónde se encuentran los vínculos más sólidos que garanticen su estabilidad emocional.
A raíz de hechos de violencia contra menores que conmocionan al país, Valdez recordó que existen sistemas de alerta dispuestos por ley. El protocolo de detección temprana se activa en los lugares de mayor circulación de menores: la escuela y los centros de salud. Los docentes y el personal sanitario tienen la función —y la obligación— de detectar señales de maltrato y dar aviso inmediato al Estado.
Con la implementación de la nueva normativa, el abordaje de la violencia intrafamiliar ha dado un salto cualitativo: «Se juega mucho con la responsabilidad institucional de cada uno desde el lugar que ocupa: docentes, directivos, médicos y operadores de justicia», concluyó la magistrada, subrayando que la protección de las personas vulnerables es una tarea de articulación diaria.
