Ministros expresan malestar por el impacto del caso Adorni en la gestión, mientras avanza una investigación judicial por viajes y operaciones del funcionario.
Diversos ministros del Gobierno nacional han manifestado su incomodidad por el impacto que el caso del Jefe de Gabinete, Guillermo Adorni, genera en la imagen del Ejecutivo. El llamado «costo Adorni» es visto por algunos funcionarios como un factor de desgaste político que condiciona la gestión y opaca la agenda oficial.
En paralelo, el fiscal Gerardo Pollicita investiga entre 15 y 19 viajes realizados por Adorni en su función, además de otras operaciones bajo sospecha. En los próximos días se espera la declaración de la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien certificó movimientos vinculados al patrimonio del funcionario. También podrían ser citadas dos jubiladas que habrían prestado dinero para la compra de un departamento y un periodista que compartió un vuelo privado con la familia Adorni.
La situación ha dejado en evidencia un problema operativo en la comunicación gubernamental. Adorni, quien continuaba ejerciendo de facto como vocero incluso tras asumir la Jefatura de Gabinete, ve debilitada su posición, generando un vacío en momentos críticos, como durante el reciente conflicto por los créditos del Banco Nación.
En este contexto, Adorni convocó a una reunión de gabinete en la Casa Rosada en un intento por reforzar su continuidad. Sin embargo, el respaldo interno aparece debilitado y crecen las versiones sobre una eventual salida. El escenario se complejiza por la falta de reemplazos claros para un rol que requiere volumen político y capacidad comunicacional.
La decisión final sobre la continuidad del Jefe de Gabinete recae en el presidente Javier Milei y su entorno más cercano. Si bien se especula con que el Presidente podría intentar sostenerlo en el corto plazo, el avance de la causa judicial mantiene abierta la incertidumbre sobre el futuro del funcionario.
