sábado, 13 abril, 2024
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Ave María, la película argentina que se atreve a ridiculizar al feminismo

Al parecer, primero pensó en Mercedes Morán y en Erica Rivas, pero intuyendo un no rotundo, fue por el lado de un cine de no-actores y se inclinó por palomas. No pregunten por qué decidió que la película la protagonizaran palomas: Diego Recalde es más improbable que la política.

Sus inicios en el sentido del humor retorcido arrancaron hace 20 años. No es uno del montón. Recalde se caracteriza por pro moverse solo, con cierta comodidad en su formato amenazante, creativo, monolítico: escribe, dirige, produce, actúa. Si fuera yanqui, ya estaríamos haciéndole una retrospectiva en la Sala Lugones.

Fruto del aprendizaje que empieza por el rechazo, Recalde es como un arqueólogo que se encapricha por el origen de las cosas. No desde la etimología, sino desde una ingenua obstinación por eso que se llama “verdad”. Cuanto más vindicatorio su arte, más artístico parece.

Es más conocido por haber retratado la vida de Tangalanga, desde la mirada de las “víctimas”. Sidra, su opera prima de 2002, fue hecha casi íntegramente con fotografías y voces en off, a la manera de una original fotonovela con audio. Sarcasmo, incorrección política, cercanía naif, observaciones agudas. Como dijo la crítica en su momento, «un tono general sencillo, creativo, mordaz y muy, muy efectivo».

Cuando estrenó La trans de la patria (2018), documental que aborda la historia de Francisco del Puerto, un peculiar marinero de Juan de Solís, dejó en claro su posición respecto de la identidad de género, dando a entender que aquello forma parte de nuestra vida desde el minuto cero en que el hombre blanco llegó a las Américas.

Felipe Pigna quedó asombrado por la hipótesis. «Las nuevas líderes del feminismo son, en definitiva el departamento de marketing de este movimiento. Siempre fuimos inclusivos», dice Recalde, antes de hablar de Ave María, la única película argentina que la emprende contra el feminismo y, tras fugaz paso por la pantalla grande, ya se puede ver en YouTube.

Agapito es un estudiante de El Colegio. Un día, la blanca palomita, se encierra en el baño a masturbarse con Paloma, una compañera de su curso. Otra alumna, una gansa, abrirá la puerta y lo agarrará con las manos en la paja. Agapito será acusado de violación… telepática.

Diego Recalde: Diego Recalde: «El feminismo talibán vino por el arte».-Estás un poco loco, ¿cómo decidiste meterte con este tema?

-El feminismo talibán vino por el arte, olvidándose deliberadamente que en una ficción puede pasar cualquier cosa, porque no se trata de un hecho real. Yo creo que cuando estamos frente a una experiencia ficcional, hay que suspender las categorías morales a las que estamos habituados y aceptar la mirada del autor. Aun cuando no coincidamos. De eso se trata la experiencia artística.

Hacer cuestionamientos morales a la obra es disparatado, porque arte y moral se separaron en forma definitiva en el siglo XIX. En una ficción puede pasar cualquier cosa, porque lo que está sucediendo ahí no es real. Por lo tanto ahí no puede entrar el Estado ni nadie a juzgar moralmente la obra. Querer controlar a las ficciones es lisa y llanamente censura.

-¿Llegás al asunto cuando el globo del feminismo parece estar un poco pinchado?

-Es cierto, se están desinflando. Ya no tiene poder de fuego. Perdieron credibilidad. Pero culpa de ellas. Ellas mismas dejaron en evidencia que armaron un colectivo no para defender a las mujeres, sino para defender a las mujeres peronistas; no para perseguir conductas sino para perseguir a los hombres que no son peronistas. La doble moral dejó a las reinas desnudas.

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