lunes, 27 mayo, 2024
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Son más las universidades argentinas que bajan que las que suben en un ranking internacional

Alta inflación, dificultades de acceso al dólar (necesarios para comprar insumos para la investigación), incertidumbre general.

Situaciones que hoy atraviesan las universidades argentinas y no las de otros países de la región, que mostraron mejor performance en último ranking de universidades QS latinoamericano que se presenta este miércoles.

Entre las argentinas, fueron más las universidades que bajaron que las que subieron con respecto al año pasado en este ranking desarrollado por la consultora británica Quacquarelli Symonds (QS).

De las 430 instituciones analizados, el país clasificó a 43. Entre ellas, 14 quedaron en peor ubicación que el año pasado, 12 mejoraron, mientras que 17 se mantuvieron dentro del rango o franja.

La UBA sigue estando entre las 10 mejores de la región en este ranking: en el 9° puesto, igual que el año pasado. Fue reconocida por su reputación académica y entre los empleadores; y también por la colaboración internacional. En estos ítems consigue el primer lugar.

«Estos resultados no hacen más que renovar nuestro compromiso y responsabilidad. Esta posición da cuenta del prestigio de una universidad pública, gratuita, masiva y de calidad; que está al servicio del bien común, de la sociedad de la cual formamos parte”, dijo el rector de la UBA Ricardo Gelpi.

Ricardo Gelpi, rector de la UBA.Ricardo Gelpi, rector de la UBA.La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) quedó como la segunda mejor clasificada del país, en el puesto 21, seguida por la Universidad Austral (24), la UCA (35) y la Universidad Nacional de Córdoba (363).

La Universidade de São Paulo pasó a estar en el primer puesto del ranking regional, y desplazó de ese lugar a la Universidad Católica de Chile, que ahora quedó segunda, mientras que la brasileña Universidade Estadual de Campinas ocupa el tercer puesto.

Poca investigación

Desde hace años que desde QS vienen señalando la escasa producción científica de las universidades argentinas, uno de los parámetros que es tenido en cuenta para armar la clasificación.

De hecho, en el último informe, los autores del ranking subrayan que ninguna universidad argentina figura entre las 50 primeras en el indicador que ellos levantan para medir la producción investigadora, que es la base de datos Scopus.

Facultad de Ingenieria de la UBA. Facultad de Ingenieria de la UBA. Pero ahora le agregan otros aspecto que podrían estar influyendo en la caída argentina. El vicepresidente senior de QS, Ben Sowter, señaló que «Argentina se encuentra actualmente en una situación económica difícil, con una inflación de más del 100%, una moneda en dificultades y una tasa de pobreza en aumento, y sus universidades han soportado durante algún tiempo esta recesión”.

“El hecho de que su sistema de enseñanza superior siga brillando con luz propia es un testimonio de su resistencia y de la excelente reputación que ostenta en la escena internacional», agregó como matiz.

Por su parte, Marcelo Rabossi, investigador de la Universidad Di Tella y especialista en educación superior, afirma que, en cuanto a la producción científica, son decisivos los recursos económicos y humanos. “Argentina está bien posicionada en recursos humanos, aunque es cierto que en los últimos años la producción de doctores dedicados a la investigación ha disminuido en relación a la región. Por otro lado, los presupuestos destinados a la investigación han sido escasos, producto de un país que ha destinado pocos recursos a esta función y que, a su vez, sus recurrentes crisis económicas le han jugado en contra”, le dijo a Clarín.

“De cualquier manera, convengamos que, desde el golpe de Estado de 1966, la investigación ha dejado de ser una prioridad indiscutible para el país. Parte de estas políticas de relativizar la investigación se reflejan en el ranking”, agregó.

Y sigue Rabossi: «Tampoco hay que perder de vista que el sistema público de universidades ha priorizado la inclusión por encima de la selectividad. Esto provoca que una gran masa de recursos se destine al pago de sueldos y mantenimiento de las instituciones. Queda poco para investigar. En este sentido, si nos comparamos con Brasil, país que ubica cuatro universidades entre las primeras diez, es consecuencia de un sistema público elitista en cuanto a la selección de alumnos, y que destina grandes presupuestos a la función de investigación. No es casual que tres de estas cuatro se encuentren en el Estado de San Pablo, el más rico del país”, analizó.

Ideas para mejorar

Ahora, ¿cómo salir del estancamiento? Para Rabossi, “es difícil mejorar en los rankings cuando como país hemos optado por un modelo público de inclusión y masivo, mientras que el sector privado destina muy pocos recursos a la investigación ya que le resulta muy difícil obtener financiamiento, sea público o privado. Por otro lado, los escasos fondos públicos con los que cuenta el sistema se destinan a abrir nuevas universidades nacionales sin un sentido estratégico de país, cuando existen mejores alternativas para lograr una mejor inclusión”, dijo.

Estudiantes de la UCA, en Puerto Madero.Estudiantes de la UCA, en Puerto Madero.“Creo que una forma de mejorar en los rankings, independiente de la validez que estos tengan, es a partir de la creación de un grupo de universidades de punta distribuidas en lugares estratégicos del país, selectivas en cuanto al ingreso, fuertemente financiadas, y que así se logre una suerte de sinergia entre el aparato productivo y científico del país”, aconsejó.

Consultado por Clarín, Ben Sowter, ofrece otras sugerencias. Entre ellas, que las universidades argentinas “aborden la falta de innovación tecnológica y la ineficiencia del sistema educativo”. “Si bien el país ha logrado avances en la ampliación del acceso a la educación, también debe garantizar la calidad, asignar presupuestos suficientes, mejorar la infraestructura y los salarios de los docentes”, afirmó.

Señaló que es importante que el Estado destine el 6% del PBI a la educación, como establece la ley, y que se promueva la internacionalización fomentando la colaboración con instituciones internacionales.

También dijo que es importante que la Argentina trabaje en la diversificación internacional de sus estudiantes. “Si bien el país atrae a un número significativo de estudiantes de países latinoamericanos, también debería centrarse en atraer de otras regiones, incluidas Europa, Estados Unidos y Asia, para aumentar su presencia académica global y crear un entorno educativo más diverso. Estas medidas, combinadas con un compromiso con la excelencia en la investigación, pueden ayudar a las universidades argentinas a mejorar su clasificación en el ranking”, dijo.

Qué es QS

El ranking QS, tanto en su versión global como la latinoamericana, es uno de los cuatro más observados a nivel internacional. Es, entre todos, el que más peso les asigna a parámetros basados en la percepción de los encuestados, tanto académicos como empleadores de todo el mundo.

El ranking se arma con distintos indicadores: reputación académica (30% de peso), reputación de los empleadores (20%), profesores por estudiante (10%), profesores con doctorados (10%), redes de investigación (10%), papers citados (10%), producción científica (5%) y uso de tecnologías (5%).

Las universidades argentinas quedan bien ubicadas en profesores por estudiantes. La UBA se destaca en reputación académica y de los empleadores, y en redes de investigación. Las universidades de La Plata y Córdoba también en redes de investigación, mientras que la Universidad Austral tiene buena performance en el impacto de las investigaciones y la Di Tella en profesores con doctorado, indican desde QS.

“El indicador de citas por paper da cuenta del impacto y la calidad del trabajo científico realizado. En América Latina y en nuestro país no se percibe su importancia en algunos ámbitos. Por eso es tan relevante que los investigadores de la Austral se destaquen y lideren por la cantidad de citas de sus trabajos, que la posicionan en un nivel competitivo mundial a pesar de las restricciones locales”, dijo a Clarín Domingo Tarzia, vicerrector de Investigación de la Universidad Austral.

Miguel Ángel Schiavone, rector de la UCA subrayó que esa universidad subió 6 puestos este año. “Destacamos la capacitación y vocación de nuestros docentes, la formación integral y humanista que reciben nuestros alumnos, las nuevas carreras que ampliaron la oferta académica, el reconocimiento que hacen las empresas de nuestros graduados y los convenios que permiten a los alumnos cursar materias en las mejores universidades del mundo”, dijo.

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