martes, 18 junio, 2024
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Luciano Cáceres juega con el título de su nueva serie y se confiesa: «Soy re frágil»

Es un rara avis del mundo del espectáculo. Asociado a la fama que la televisión le dio, Luciano Cáceres es un hombre de teatro clásico o experimental y del cine de culto.

Actor y director, a los 46 años y con 35 de profesión, confiesa que aún siente nervios antes de un debut. Y hoy es un día de ésos, porque el jueves se estrena Frágiles, thriller de ocho episodios que se verá en Flow.

En la miniserie, que protagoniza con Carla Quevedo, junto a Malena Sánchez, Ludovico Di Santo, Andrés Gil, Rafael Spregelburd, Ana Celentano y Guillermo Arengo, es Eugenio Goya, un personaje oscuro, con pasado criminal en la secta mesiánica El Arca y presente respetable en la comunidad El Manantial.

En la miniseie En la miniseie «Frágiles», Luciano Cáceres será Eugenio Goya, un personaje oscuro, con pasado crinminal. Foto: Fernando de la OrdenDirigida por Diego Palacio y guion compartido con Nacho Viale, es la nueva coproducción de Story Lab y Flow.

Un caminito propio

-Ya no sos el mismo de Frágiles, en principio no tenés ese bigote rotundo, un dato no menor porque solés ponerte en la piel de tus personajes hasta con cambios físicos.

-Es el mejor elogio que me pueden hacer como actor y es lo que más me divierte, el poder ser otros y jugar a esa transformación. Ahí está la clave, en la formación y en los años de este recorrido; no me gusta decir carrera porque no hay dónde llegar primero ni nadie que te corra. Es el caminito propio y la obligación de uno ir eligiendo para probarse en otros roles.

Luciano Cáceres como su personaje Eugenio Goya en la miniserie Luciano Cáceres como su personaje Eugenio Goya en la miniserie «Frágiles». Foto gentileza Flow.-Es un recorrido largo el tuyo, porque además casi naciste en un teatro.

-Sí. Fui concebido literalmente en un teatro. Mis padres tuvieron sexo arriba de un escenario. Mi papá, durante la semana, sacaba los colchones de abajo de las tablas y dormía en el escenario, tenía un trabajo en la Municipalidad y estaba casado con la mamá de mi hermano más grande.

«Mi mamá también estaba casada y de esa relación ‘prohibida’ quedó embarazada de mí, pero no fue cosa de un día: ellos tuvieron una historia de amor re potente; después vinieron mis dos hermanos más chicos y estuvieron toda la vida juntos, muy unidos hasta que mi mamá falleció en el 2002″.

«Yo me enteré de mi historia cuando tenía 16 años, más o menos de casualidad, por una prima en una fiesta. ‘¿Estás haciendo teatro?’, me preguntó. ‘Sí’, le contesté. ‘Y, era obvio que te iba a pasar, porque fuiste concebido en un escenario’”.

-Era un secreto que se habían guardado para vos, no para la familia.

-Sí. Automáticamente encaré a mi madre: “¿Es verdad que vos estuviste casada con un ingeniero, que con papá pasó esto en un escenario mientras que los dos estaban casados?”. Le fui preguntando todo. Y me decía: ‘Sí, sí, sí’. “¿Y por qué nunca me lo contaste?”. ‘Porque nunca me lo preguntaste’. Ahí entendí por qué desde muy chiquito tenía el deseo de ser actor.

-¿Cómo fue eso?

-A los tres o cuatro años fue cuando lo sentí por primera vez. Estaba en la platea viendo a mi viejo, que era actor, director, muy independiente y tenía un montón de laburos porque de eso no podía vivir, haciendo un monólogo que se llamaba El hombre y sus muñecos.

«Yo me sabía el monólogo de memoria y un día el acomodador me subió a bambalinas, a la altura del escenario, y ahí con las “patitas” colgando, al ver a mi viejo transformado en otro y cómo el público estaba hipnotizado con él, pensé: Acá es donde quiero estar«.

«A los nueve empecé a estudiar y a los once hice la primera obra: el 10 de agosto se cumplieron 35 años de aquel debut en Heredarás el viento, una hermosa obra con cincuenta actores dirigida por Alejandro Samek, el hijo de Alejandra Boero, mi maestra».

Luciano Cáceres junto al Luciano Cáceres junto al «dream team» de «Graduados» en 2012: Dolores Fonzi, Mex Urtizberea, Julieta Ortega, Juan Gil Navarro, Daniel Hendler, Nancy Dupláa, Paola Barrientos e Isabel Macedo.-Pero el reconocimiento masivo te llegó por la TV, a los 35, por tu Pablo ‘Bon Jovi’ Catáneo en «Graduados». ¿Cómo te impactó esa fama repentina?

-Nunca lo imaginé porque mis ejemplos, tanto de mi padre como de mis compañeros de formación y sobre todo de la conducta que tenía la escuela de “la Boero”, de un teatro muy social y político, todo lo que tenía que ver con la televisión o lo comercial rozaba con la prostitución.

«Me costó mucho romper ese prejuicio, porque trabajé de muchas cosas para pagarme estudios, comprar libros y ver cosas. De mañana era cartero repartiendo publicidad a domicilio, y de tarde, en un kiosco, ahí había una tele encendida todo el tiempo. Un día mirando la tele dije: “Yo puedo estar ahí”.

-¿Cómo te fue?

-Empecé a probarme y quedé en una obra (Rompiendo códigos) que iba a dirigir Norma Aleandro, que hizo un casting multitudinario en el Maipo. Lo único que sabía era que iba a ser el amante griego de Arturo Puig. Aprendí un texto en griego y me llevé mi grabador con un alargue de 30 metros para enchufarlo porque no tenía plata para las pilas. Y quedé. Fue mi primer trabajo profesional.

-Pero no te dedicaste solo a eso.

-Siempre pensé que, igual que mi viejo, tenía que seguir concentrándome en lo independiente y en poder vivir de otra cosa. Incluso para tener una carrera alternativa me anoté en Abogacía y en Historia.

«Y esa fama que llegó con el fenómeno de Graduados abarcó todas las edades porque la trama tenía protagonistas de distintas generaciones y fue un programa muy familiar y muy masivo, me ayudó a unir públicos, porque al mismo tiempo hacía de Macduff, en Macbeth, la obra de Shakespeare, y mucha gente se acercaba al San Martín por primera vez para ir a ver ‘al pibe de Graduados’”.

-Es decir que ya no tenés aquel prejuicio del comienzo.

-No. A veces por ahí más con la vida privada, que es un tema que me cuesta, pero por lo que soy en la vida también. No me interesa hablar de mi vida privada.

De Eugene a Eugenio

-Venís de dirigir y protagonizar «Elsa Tiro», obra de teatro en torno a la vida de Eugene O´Neill y tu personaje en «Frágiles» también se llama Eugenio.

-Sí, muy loco eso, porque, aunque son dos Eugenios muy distintos, es increíble pero me convocaron cuando yo estaba allá ensayando la obra y por eso compartieron bigote, porque como ya estaba con ese proyecto le dije al dire (Diego Palacio):”El bigote me lo tengo que dejar”.

Luciano Cáceres junto a figuras como  Carla Quevedo, Malena Sánchez, Ludovico Di Santo, Andrés Gil, Rafael Spregelburd, Ana Celentano y Guillermo Arengo, en la miniserie Luciano Cáceres junto a figuras como Carla Quevedo, Malena Sánchez, Ludovico Di Santo, Andrés Gil, Rafael Spregelburd, Ana Celentano y Guillermo Arengo, en la miniserie «Frágiles». Foto gentileza Flow.-¿Qué te conectó con este Eugenio de «Frágiles»?

-Me gusta la doble cara, cuando la ambigüedad atraviesa a los personajes creo que tenés mucho para cortar y te da mucha libertad a la hora de crear. Los personajes impunes son los que más me atraen y esa doble cara que de alguna manera llevan la acción. En este caso compartido con un hermano de la vida que es Ludovico (Di Santo), que hicimos mucho cine, tele y teatro juntos y es lindo volver a compartir un proyecto.

«Este Eugenio, del que no puedo contar tanto, básicamente ejecutó un plan para ocultar un pasado oscuro y el personaje de Carla Quevedo viene a destapar lo que pasó en su infancia«.

El paso a la dirección

-¿Cuándo te diste cuenta de que podías dirigir?

-Ah, fue accidentalmente. Con Sergio Surraco, un actor, amigo, hermano de toda la vida que nos formamos juntos, siempre hacíamos personajes chicos y nosotros ya teníamos una sala independiente en Boedo, donde yo dormía, seis años dormí en una cabina de luces.

Luciano Cáceres junto a Sergio Surraco, Ludovico Di Santo y L. Saggese.Luciano Cáceres junto a Sergio Surraco, Ludovico Di Santo y L. Saggese.-Ahí repetiste un poco la historia de tu papá.

-Claro, en vez de irme a vivir un departamento, fue una casa donde tiramos todas las paredes y armamos un teatro independiente. Y con Sergio dijimos: “Bueno, si no vamos a pasar nunca de ser ‘Lanza 14’, ‘Soldado 22’ o el diariero de una obra, yo te dirijo a vos y vos me dirigís a mí”.

«Ahí montamos una obra que se llamó El doblete de Chéjov (1998) con dos comedias cortas de Chéjov que suelen ir juntas que es el Pedido de mano y El oso, y nos fue bárbaro. Y ahí me picó el bichito, automáticamente el año siguiente hice otra obra y no paré de dirigir».

-¿Sos consciente de que mucha gente no conoce tanto del Luciano director?

-Sí. ¡Pero ya tengo como 50 obras montadas! Eso es un aprendizaje, también. Antes me enojaba, porque decía: “¿Che me venís a hacer una nota y no sabés que dirijo desde los 20 años?”. Pero después lo entendí.

«En el 2019 Lehmann, el gran teórico del teatro post dramático, organizó el Simposio Internacional de Teatro en Berlín, eligió 32 directores del mundo y de Latinoamérica me eligió a mí y a un brasileño y no salió en ningún lado».

La vuelta a la televisión

-En septiembre volvés a la tele abierta con «Buenos chicos», la nueva ficción de Polka por El Trece.

-Sí. Es una tira diaria, tiene condimentos de mucha acción, muy vincular, de padres e hijos. La historia matriz es un grupo de pibes que pertenecen a distintas tribus, pero frente al intento de abuso a una de las chicas del grupo se unen y cometen un delito, medio por casualidad y de bronca por salvar a esta chica, pero eso los va haciendo caer en otro y en otro, apretados por la cuestión.

Luciano Cáceres, una historia entre el cine, la televisión y el teatro. Foto: Fernando de la Orden Luciano Cáceres, una historia entre el cine, la televisión y el teatro. Foto: Fernando de la Orden «Mi personaje es un alcohólico en recuperación, un médico que lidera un grupo de Alcohólicos Anónimos, casado con Brenda Gandini, pero en el grupo se empieza a vincular con Romina Gaetani, entonces tiene también esas cosas… Soy el papá de Agustina, que es una de las chicas de la banda».

-Sos un médico otra vez. El último, tu Sebastián Alvarado de «La 1-5/18», te valió tu primer Martín Fierro como mejor actor protagonista en ficción.

-Sí, después de cinco nominaciones me llegó un Martín Fierro y no estaba ahí ¡¿podés creer?! Estaba de gira con Desnudos, en Rosario. Igual me sorprendió porque sentía que de los personajes que hice era el que menos composición tenía y creo que lo que más garpó fue la historia de amor con Lali González, que se fue contando muy de a poquito. Ese premio tiene más que ver con esa química que se armó con Lali que el mérito propio.

-¿Tuviste la oportunidad de hablar con tu papá de todo lo que te pasó?

-Mucho. Igual mi papá no vio la explosión más masiva porque murió en enero del 2010, pero sí vio que laburaba desde hace muchos años y que vivía de esto y lo disfrutaba mucho. Ya estaba grande, enfermo y a veces mezclaba realidad con ficción.

«Me acuerdo cuando hice la película Garúa que al final me mataban, mi viejo fue al cine y me llamó después: ‘Te mataron Lucianito, te mataron’ (lo imita). ‘No, papá, acá estoy, estás hablando con tu hijo, está vivo’. Esas cosas que pasan y te marcan mucho.

-Tu hija Amelia sigue tus pasos y los de su mamá (Gloria Carra). Debutó con vos en la película «El desarmadero».

-Sí, es una película de terror y Amelia la rompió toda. Ella va a ver cine de género, cumple 14 años en octubre y se forma, va un secundario con danza y estudia aparte.

«Pregunta mucho, pero también ve a la madre que es una actriz de la hostia y su hermana (Ángela Torres) canta, baila y actúa increíblemente. Me entusiasma mucho acompañarla, igual hay que ver cuál es el camino que toma».

Luciano Cáceres en una escena de la miniserie Luciano Cáceres en una escena de la miniserie «Frágiles». Foto gentileza Flow.-De todos tus personajes, que son muchísimos, ¿con cuál te quedás?

-Y depende en qué, pero el de Gato Negro fue de los más fuertes, una peli tan grande como ya no se suelen hacer, fueron casi diez semanas de rodaje, de componer un tucumano pero que cuando hablamos en Buenos Aires no…

«Y después el de Operación México también, contar la historia de una persona real, atravesada por todo lo que pasó: Tucho Valenzuela. Pero todos me dieron algo, porque Graduados también te diría que fue probarme como un actor de comedia y en lo masivo, después de venir de El elegido que fue una gran bisagra para mí.

Unas palabras sobre el amor

-Dijiste que no te gusta hablar de tu vida privada, pero ¿seguís en pareja con Belén Riva Roy?

-Sí, ya hace casi tres años que estamos en pareja, nos conocemos desde la cuarentena. Estamos bien y es una gran persona. Pero de eso no hablo, porque además creo que no soy tan interesante en ese sentido, hay otra gente que maneja mucho mejor lo mediático y le puede sacar rédito, pero yo no le puedo poner el precio a mi vida.

-«Frágiles» es una palabra especial, ¿te identifica?

-Es una palabra muy especial. Yo soy re frágil, creo que todos somos frágiles, por eso debemos cuidarnos mucho y cuidar nuestro entorno.

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