domingo, 25 febrero, 2024
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Pablo Alarcón, a la gorra: «Vivo en un dos ambientes con dos perros, y de pronto me llega el gas, ¡17 lucas!»

Dice que serán cuatro funciones y que cada una dura 15 minutos. Pablo Alarcón estará el domingo otra vez frente a la Iglesia del Pilar, en Plaza Francia, entre las 15 y las 17. Dice más: “No es algo pasajero”, y lo define como una protesta. “Voy a buscar guita y voy a hablar mal de los corruptos”.

Esta semana Alarcón fue noticia porque, al igual que tantos otros argentinos, encontró una forma alternativa de sortear su suerte económica, actuando en espacios públicos «a la gorra».

El fin de semana pasado su presencia se viralizó en redes mientras hacía una presentación de El discurso de la servidumbre voluntaria, escrito por el filósofo francés Étienne de La Boétie, en 1548. “Parece una locura decir que el texto tiene una actualidad sorprendente. Pero la tiene”.

Pablo Alarcón, trabajando

Pablo Alarcón, trabajando «a la gorra», en Plaza Francia. Foto gentileza P. Alarcón

Viernes 9.15 AM por WhatsApp

-Hola Pablo, buen día, ¿es muy temprano?

-No, me levanté a las seis de la mañana.

-¿Por?

-Estoy acelerado.

-¿Toda esta repercusión…?

-Sí, eso y que tengo mucho trabajo…

Con su amigo, el músico Augusto Gavilán,

Con su amigo, el músico Augusto Gavilán, «que me acompaña cuando puede».

-Decís “mucho trabajo”, pero sos tema de conversación por actuar a la gorra. Ayudame a entender: ¿lo tuyo es una protesta o es una intervención artística?

-Es una intervención política porque busco plata. Para que te des una idea, estoy haciendo una película en cooperativa donde nos tenemos que llevar la vianda para el mediodía.

-Declaraste: «No necesito trabajo, necesito guita para vivir».

-Esta es mi vocación también. Soy actor. Yo podría poner una verdulería, un comercio, me da lo mismo, estoy acostumbrado a la cultura del trabajo. No sé vivir sin trabajar. Tampoco quiero planes.

-Puede confundirse el mensaje. Si te escucho podría equivocarme y entender lo tuyo como una especie de subestimación de la pobreza…

-Mi rutina es salir a la mañana a caminar con mis perros. Vivo por Chacarita. Yo no subestimo nada ni a nadie. Voy a la plaza, veo a mis amigos en situación de calle, me comentan que al Tucu le afanaron la frazada y que está en el Pirovano, entonces voy al Pirovano… Y está otro que me dice que la vez pasada se mojó cuando llovía y uno dice: ¡la concha de la lora…!

Pablo Alarcón y Jorge Martínez, dos galanes en problemas económicos.

Pablo Alarcón y Jorge Martínez, dos galanes en problemas económicos.

-¿Sos amigo de gente sin techo?

-Es mi rutina. Vienen a bañarse a casa. Algunos. Gente que se ganó mi confianza y no tiene familia ni nada. Yo no sé salir de caño. Estos amigos en situación de calle tampoco saben salir de caño. Ando en colectivo, en subterráneo, el coche lo uso para laburar. Tengo contacto directo con la realidad. Tengo mi departamento chico, normal, para mí y para mis dos perros. De pronto me llega el gas, ¡17 lucas!, me parece una locura y no lo puedo pagar la puta que lo parió…

-¿Es difícil trabajar de actor?

-Es muy difícil mi trabajo. Es difícil producir. El 99 por ciento de la colonia artística no tiene trabajo. En la plaza, con la movida que hacemos, sólo pago el estacionamiento. Y es caro…. ¡Y ni pensar en montar una pieza como ésta en un teatro! Imposible. El texto es glorioso: habla sobre el hartazgo de un ciudadano sometido a un gobierno corrupto, insaciable, ladrón y voraz.

Alarcón se considera un “laburante“ de la actuación. Con mayor o menor popularidad trabajó en unas 80 ficciones de televisión y unas 30 obras teatrales que fueron de Chéjov a Muscari. En el medio hubo una historia de persecución política y exilio.

Cuando tenía 20 años, la compañía Cibrián-Campoy lo eligió para Ocúpate de Amelia, en calidad de extra. «No tenía letra y le dije a Cibrián que me diera un papel más importante porque venía mi madre a verme. Me dio un bocadillo: encarnaba a un fotógrafo que sólo decía la palabra ‘atentos’», contó a este diario en una entrevista.

Después fue galán en Rosa de lejos (1980) y su figura se potenció con el éxito de la telenovela. Tres años más tarde reprodujo su figura de estrella de exportación en el culebrón Vivir para ti, con Camille Carrión, en Puerto Rico. Otro hit: trabajó en Regalo del cielo, una comedia de Alejandro Romay que tocaba los 40 puntos de rating en los primeros ‘90. Alarcón hasta bailó por un sueño en lo de Tinelli.

Estuvo en pareja con Lucía Galán, de Pimpinela. Se separaron en 2021. Sabe cocinar, tiene dos hijas fruto de su relación con Claribel Medina y, curioso es poco, hizo cursos variados: arco y flecha, música, alimentación consciente, yoga, Tai Chi, semiología, máscaras con arcilla…

-¿A quién votaste?

-A Patricia Bullrich.

-Tenés 77 años. Es una edad en la que normalmente uno está jubilado.

-¡Jubilado en un país digno, que cuida a los ciudadanos y no los deja que se mueran de hambre! Acá tener 77 años es una edad para vivir de la caridad de los hijos y los amigos. Lo de este gobierno es sometimiento. Los planes sociales son sometimiento.

Pablo Alarcón, en diciembre de 2021, en épocas de vacas flacas, salía a cocinar y a actuar por las casas de los vecinos.

Pablo Alarcón, en diciembre de 2021, en épocas de vacas flacas, salía a cocinar y a actuar por las casas de los vecinos.

-En las redes hay gente pidiendo “una colecta para Pablo Alarcón”…

-Sí, me han llamado amigos y gente que no conozco. En cada nota digo lo que digo ahora: estoy trabajando, la plata me la estoy ganando como puedo.

-Pero estás en la tele. Te vimos en “Pasaplatos”. ¿Cuánto ganás ahí?

-Eso es una contingencia que terminó. Fue una intervención, me echaron del concurso, jugué, perdí, fin. Además gané unos pesitos que todavía no cobré…

-Estuviste en la serie “Barrabrava”…

-Fue hace dos años la grabación. ¿Sabés dónde está esa plata? En las ruedas del coche, en la membrana para la gotera y en el arreglo de una muela.

Pablo Alarcón en su época de albañil, en una obra

Pablo Alarcón en su época de albañil, en una obra

-¿Te enteraste de que Jorge Martínez tampoco la está pasando bien y se fue a vivir a la Casa del Teatro?

-Me enteré, es muy amigo mío Jorge. Hablo con él, pero su situación pasa por otro lado. Prefiero no decir nada del tema, pero es otra su situación.

-¿Cuánto recaudaste en la función «a la gorra» del domingo pasado?

-No te voy a decir cuánto.

-¿Por decoro?

-Si yo lo hiciera todos los días, ganaría para vivir. Pero si hace frío, no lo puedo hacer porque debo cuidarme. Mi compañero, el músico Augusto Gavilán, tiene su trabajo y me acompaña cuando puede. La semana que viene, o la otra, vamos a hacerlo en Plaza de Mayo y en Congreso. Tres funciones en un día. 

-¿Cuándo hiciste plata como actor?

-Con Rosa de lejos, por ejemplo, me compré un departamento, lindo, grande. Lo compré de pozo, vino lo que vino y ya no pude pagarlo. Lo tuve que vender sin habitar y con lo que me quedó de ese departamento me compré un televisor y llevé a dos amigos a comer a un restorán. En eso quedó la plata de Rosa de lejos.

-¿Sos de golpear puertas para pedir trabajo?

-No soy de golpear puertas, soy de patearlas, de patear escritorios. El resto de la vida que me queda voy a seguir peleando y hablando como hablo ahora y siempre.

-Hay actores militantes. ¿Qué decís de eso?

-¿Y dónde están para defender este gobierno, dónde se metieron? Sería un atrevimiento de mi parte decir que reciben plata por decir “Cristina es mi mamá”, pero Dady Brieva tiene un programa…

-¿Suponés que con toda la exposición de esta semana podrías hacer un River?

-Va a haber gente en la plaza. Después llegaremos a casa, pondremos la plata sobre la mesa para repartirla entre dos, tomaremos una cerveza y planificaremos otra plaza más.

POS

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