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Carlos Rosenkrantz ingresó a la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

El juez de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, ingresó este miércoles a la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, en un encuentro que contó con las presencias de sus pares en la Corte, Juan Carlos Maqueda, y el presidente del tribunal, Horacio Rosatti. Ricardo Lorenzetti estuvo ausente. La distinción la recibió de parte del historiador Luis Alberto Romero.

En el inicio de su discurso, Rosenkrantz citó a Manuel Belgrano, de cuyo fallecimiento se cumplieron el 20 de junio 202 años y al que denominó “patrón de la silla que voy a ocupar”. Rosenkrantz sostuvo: “Belgrano es una excepción en un país al que le cuesta reconocer a sus coterráneos. La Argentina es un país dividido en el que el pasado nos desune tanto como el porvenir, pero los argentinos, como en muy pocas cosas estamos hermanados en nuestro respeto y admiración por la vida y por el legado de Belgrano. Por ello, me siento particularmente gratificado de ocupar la silla nominada en su honor”.

El Presidente de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz, con Horacio Rosatti. Foto: Emmanuel Fernández.

Tras una extensa alocución en la que citó al creador de la Bandera, se refirió al rol de la política y la Justicia en democracia. “En un régimen democrático constitucional la política no puede ser la expresión de intereses sectarios o meras preferencias. Si lo fuera la política y el voto no tendrían ningún poder legitimador”, dijo. Y añadió: “El objetivo último de toda sociedad debe ser alcanzar la justicia”.

“El primer imperativo de la judicatura es, entonces, respetar las reglas creadas por la política, incluyendo las reglas que la política constitucionaliza para proteger a los ciudadanos y a ella de sí misma”, reflexionó el magistrado, que presidió el máximo tribunal de 2018 a 2021.

Siguiendo con la comparación entre la política y la Justicia, Rosenkrantz planteó: “En la aplicación del derecho los jueces no pueden hacer lo mismo que los representantes de la voluntad popular hacen al crear derecho. Este es un punto de fundamental importancia… La buena política debe apuntar a la justicia y ello exige que quienes votan lo hagan motivados sus convicciones de justicia”. Y detalló: “Los jueces, en cambio, tienen un mandato distinto -contrario diría- al de los representantes de la voluntad popular”.

Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, en la ceremonia. Foto: Emmanuel Fernández.

Rosenkrantz habló también de “la judicialización de la política”. La definió como “la expectativa general de que las reivindicaciones que tradicionalmente eran, en un estado democrático y constitucional, atendidas por los representantes de la voluntad popular y resueltas mediante el voto, sean llevadas por ante los tribunales para ser decididas por los jueces”.

Y añadió: “En segundo lugar, de modo especular, aparece una tendencia en algunos jueces a moralizar y politizar su quehacer…: en lugar de razonar en términos únicamente jurídicos, algunos jueces trascienden el derecho en búsqueda de la realización directa de sus ideales morales”.

El juez cerró su discurso sosteniendo que “recuperar la fe en la política requiere recuperar la confianza en que las democracias constitucionales, con todas sus imperfecciones, son los esquemas mejor diseñados para que nuestras sociedades cambien endógenamente”.

El juez de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, fue incorporado como Académico Número en Academias Nacional Ciencias Morales y Políticas. Foto: Emmanuel Fernández.

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