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“poderoso y peligroso” huracán ida se apresta a tocar tierra en luisiana

Por Jessica Resnick-Ault y Devika Krishna Kumar

Nueva orleans, eeuu, 29 ago (reuters) – el huracán ida
estaba a punto de tocar tierra en estados unidos el domingo como
una tormenta de categoría 4 extremadamente peligrosa que podría
anegar gran parte de la costa de luisiana mientras el estado
lidia con una pandemia del covid-19 que ya está afectando a los
hospitales.

Ida se fortaleció durante la noche, más rápido de lo que los
meteorólogos habían predicho solo un día antes. Su llegada será
la prueba más seria hasta la fecha para los cientos de
kilómetros de nuevos diques construidos alrededor de Nueva
Orleans tras la devastación del huracán Katrina hace 16 años,
que acabó con la vida de más de 1.800 personas.

El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, dijo que la
tormenta, que tocará tierra el domingo por la tarde, podría ser
el peor golpe directo que sufre el estado por un huracán desde
la década de 1850.

El estado también está lidiando con la tercera tasa más alta
del país de nuevas infecciones por COVID-19, con unos 3.400
nuevos casos reportados solo el viernes. Los hospitales están
tratando a unos 2.450 pacientes de COVID-19, dijo Edwards, y los
de muchas zonas del estado ya están casi al máximo.

A primeras horas del domingo, Ida era un huracán de
categoría 4 en la escala de cinco pasos Saffir-Simpson, dijo el
Centro Nacional de Huracanes (CNH). A las 1600 GMT se hallaba a
unos 95 kilómetros al oeste de la desembocadura del río
Mississippi y a unos 135 kilómetros al sur de Nueva Orleans, con
vientos máximos sostenidos de 240 kilómetros por hora.

La lluvia llegó a Nueva Orleans el domingo por la mañana,
donde Robert Ruffin, jubilado de 68 años, había sido evacuado
con su familia a un hotel en el centro desde su casa en el este
de la ciudad. “Pensé que era más seguro. Es un problema doble
esta vez debido a COVID”, afirmó.

Faltaban pocas horas para que Ida tocara tierra, según el
CNH, que advirtió de marejadas ciclónicas potencialmente
mortales, daños por vientos posiblemente catastróficos y lluvias
torrenciales.

“Estamos tan preparados como podemos, pero estamos
preocupados por esos diques”, dijo Kirk Lepine, presidente de la
parroquia costera de Plaquemines.

Se trata de una de las parroquias más vulnerables, donde
viven 23.000 personas a lo largo del delta del Mississippi que
se extiende hacia el Golfo.

Lepine teme que los diques a lo largo de la autopista 23 no
estén a la altura. “El agua podría pasar por encima. Ese es
nuestro único camino de entrada y salida”, señaló.

Edwards dijo a CNN el domingo que cree que los diques del
estado podrán resistir la tormenta, aunque expresó algunas dudas
sobre parroquias como Plaquemines en el sur.

“Donde tenemos menos confianza es más al sur, donde hay
otros sistemas de protección que no están construidos con el
mismo estándar”, dijo. “Ahí es donde más nos preocupa el impacto
de una tormenta”.

El sábado dijo que no había planes para evacuar a los
pacientes de los hospitales y que los funcionarios estatales
estuvieron hablando con los centros médicos para asegurarse de
que sus generadores funcionaran y que tuvieran más agua
disponible de lo normal.

Las autoridades ordenaron evacuaciones generalizadas de
áreas bajas y costeras, provocando atascos en las carreteras y
que algunas gasolineras se quedaran sin combustible mientras
residentes y turistas huían.

“Es una tormenta poderosa y peligrosa. Se está moviendo más
rápido de lo que pensamos, por lo que tenemos un poco menos de
tiempo para prepararnos”, dijo Joseph Kanter, director médico de
Luisiana. “Hay mucho COVID ahí fuera, hay muchos riesgos”.

Las compañías de servicios públicos estaban incorporando
personal y equipos adicionales para hacer frente a los apagones
previstos. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que
se coordinó con las empresas eléctricas y que 500 trabajadores
federales de respuesta a emergencias estaban en Texas y Luisiana
para responder a la tormenta.

Las empresas de energía estadounidenses redujeron la
producción de petróleo en alta mar en un 91% y las refinerías de
gasolina recortaron las operaciones en las plantas de Luisiana
en el camino de la tormenta. Los precios regionales del
combustible subieron en previsión de pérdidas de producción y
ante el aumento de la demanda debido a las evacuaciones.

Las refinerías petroleras costeras y del interior también
comenzaron a recortar la producción por la tormenta. Phillips 66
cerró su planta costera Alliance en Belle Chasse, mientras que
Exxon Mobil Corp recortó la producción en su refinería
de Baton Rouge, Luisiana, el sábado.

(Reporte de Devika Krishna Kumar en Nueva Orleans, Jessica
Resnick-Ault y Jonathan Allen en Nueva York, Erwin Seba en
Houston, Rich McKay en Atlanta y Arpan Varghese en Bengaluru;
escrito por Jessica Resnick-Ault y Jonathan Allen; editado en
español por Carlos Serrano)

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